Mi Padre ha fallecido el sábado 20 de Abril del 2013, e aquí les copio mi discurso que ofrecí en su sepelio:
«José Silva Santos, fue un Padre y guía para muchos de los aquí presentes, un hombre que empezó desde abajo, que a veces podía solo, pero también contaba con muchas amistades que lo ayudaron en sus objetivos, y tenemos a muchas de ellas aquí.
El todo lo hacia con amor e ingenio, si algo le salía mal lo volvía a intentar, para el no había imposibles, por eso su vocación mas dedicada de las varias que tenia fue la mecánica, para el todo era reparable, nada se descartaba, el se adelanto a la época con su habilidad de reparar maquinas, rehacerlas y mejorarlas.
El tenia el don de no darse nunca por vencido, a pesar de que reiteradas veces en el transcurso de su vida le pasaba accidentes en su salud, en su trabajo o en la familia, siempre resurgía o retomaba el camino tal como lo hacia reparando una maquina.
Pero el no era una maquina, el dejo todo entre nosotros sin pensar en si mismo, dio amor sin medir, dio consejos sin aplicarlos en el mismo algunas veces, yo he sido testigo de innumerables casos de éxito gracias a sus consejos de familia y de negocio, y los aquí presentes pueden pasarse horas contando algún consejo que lo aplicaron en su vida.
El no era una herramienta, pero las conocía muy bien y sabia donde usarlas en el taller, en su trabajo, en la vida, pero a veces no las usaba para si mismo, el no tenia envidia, ni rencores, se alegraba y nos contaba de como cambiaba la vida de mucha gente que el conocía, clientes, amigos, familiares y hasta incluso a competidores de su negocio.
El no era un alberge, pero acogía a todos, sin menospreciar a nadie, muchos de los aquí presentes pueden dar fe de esto, pues recibía y acogía en su vivienda a familiares, amigos, clientes y obreros, el muchas veces fue tutor de nosotros, consejero, educador, nos corregía y nos guiaba en la vida.
Mi Padre fue una persona muy alegre, todo lugar al que iba era el icono de la fiesta, el que ponía a bailar a todos, el que hacia los hurras de la fiesta, y es así como debemos recordarlo a partir de ahora.
No nos pongamos tristes por su partida, alegrémonos porque el ya dio todo lo que podía y hasta mas que eso, ahora el observara y mirara el resultado y acontecer de la vida desde lo mas alto, donde siempre debió estar.
Por eso hagamos unos hurras por el.
Hurra por su ingenio. Hurra por sus consejos. Hurra por su amor. Hurra por su alegría. Hurra por su presencia eterna».